Diciembre 2012
Buscando el borde de la cinta
Ya perdi la cuenta, curioso seria saber, exactamente, cuantas veces pisé este falso suelo que tanto me hizo y hace reflexionar. Las caras cambian como nubes, algunas permanecen en el trayecto, otras
desaparecen momentaneamente.
Tengase así, un metodo natural y de caracter social... No, se que no estoy solo, alguna persona dueña de un mundo en el que habita debe de haber, y aca estoy, encerrado por la atmosfera de las ventanas y respirando un aire extraño, es tan extraño a veces..
Heme aquí
Enfrente mio, ocupando espacio de mas y entorpeciendo el paso, una mochila de esas que abrazan con tantos amarres y correas a su dueño, que por lo visto entre sus auriculares negros y su brazo atado al caño como mejor almohada, ya es parte del quinto sueño. Por el vidrio el caos, mirando como a espejos y compartiendo las mismas ganas, algunos ya arriba y otros estirando la mano pidiendo turno para subir, La Gente.
Entre ceja y ceja los autos, haciendo fuerza como tratandolos de mover con la vista, otros, parados, cierran los ojos como si los parpados fueran el cuerpo cansado, eso es todo un deporte.
Llegando a constitucion ya sabes, casi por estadistica, la gente que se prepara para el transbordo. Y ahi estan, preparan bolsas, bolsos, guardan auriculares... Algunos que apuran un mensaje de texto a contrareloj. En alguna historia figuraba como una especie de deja vu.. Era bajar, mirar y subir de nuevo, son tantas las personas esperando lo mismo, como destinos diferentes, y es este el punto en el origen en donde todos esos se cruzan sin ningun sentido.
De nuevo aca, forcejeamos como si supieramos donde va a estar el proximo asiento libre, en verdad una loteria, algunos con suerte suben y le pegan al numero de toque, culos rotos...
Por un segundo la maquinaria respira, no duraría mucho, un arreglo de percusiones fuera de tiempo, acelerado, apurado. Paralelo, como blancas, se repiten numeros, tarifas, destinos.. Siempre avalado por un beep metronomico. Ahi vamos de nuevo, como si fuese un segundo viaje, ya con la idea pesimista y casi colectiva de que es muy poco probable conseguir comodidad. Resignado ves un recoveco en el coso de discapacitados, sector? Area? Lugar? te mandas, te apoyas en una especie de analogia con un asiento. Es casi perfecto, un pedazo de fierro que entre bancos libres casi pasa desapercibido, ahora es lo mas reconfortante.
´´algun dia voy a tratar de sacar ese martillo´´ .. ´´no, la verdad espero que ese dia no llegue´´.. Que situacion complicada, esta atornillado... Como todo en este bondi digamos. Ahora que estoy comodo trato de pensar en nada, un stand by... Te delatan los ojos querido, haceles caso y cerralos. No, todo es inutil, estoy desde once, no agarre un puto asiento por esa cola interminable, para que venga alguien de afuera y se instale con toda la comodidad del mundo, no se lo merece, que injusticia, que pais generoso, que quejon, que extremismo, que gen argento... Mas aporta aún la experiencia, que te da una especie de sabiduria superflua ´´en mis tiempos esto no pasaba´´, habia mas dinosaurios, mas fierros y nunca el traqueteo de la caja automatica.
Con el humor cambiado podes saltar de ponerle una cinta al timbre o con tu traje de superheroe dedicarle unas lineas en voz baja al boludo que toca el timbre dos veces. A un paso de cerrar los ojos y dejar el celular, veo de forma graciosa un asiento libre, que todos ojean al unisono con la misma indecision y seguro se imaginan la misma posible escena, no se van a arriesgar al karma de tener que ceder la ilusion del viaje placentero a una embarazada o alguien en todo su derecho.
Entonces nos quedamos aca, buscando la posicion mas comoda y sabiendo que la posible va a ser la mejor, ya con el riachuelo en mis pies y mi desercion al sur concretada, me voy a disfrutar del viaje que me queda.
13 de diciembre de 2012
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